¿Qué pasa realmente en la primera sesión de terapia?

Seguro que te ha pasado: tienes el número guardado, has dado mil vueltas a la web, pero hay algo que te frena. ¿De qué voy a hablar? ¿Y si me quedo en blanco? ¿Me va a juzgar?

Es normal sentir esos nervios; al fin y al cabo, vas a sentarte frente a una desconocida a hablar de lo más valioso que tienes: tu mundo interior. Pero quiero que sepas algo antes de que cruces la puerta de mi consulta: en la primera sesión, no tienes que traer nada preparad@.

Un espacio para ti, no un examen

Mi objetivo en ese primer encuentro no es evaluarte, sino conocerte. Es un espacio seguro donde:

  • Tú marcas el ritmo: Si no sabes por dónde empezar, yo te ayudaré con preguntas sencillas. No hay respuestas correctas, ni incorrectas.
  • Sin juicios: Aquí puedes decir lo que no te atreves a decir en el café con tus amig@s o en una cena familiar.
  • Sentar las bases: Hablaremos de qué te trae por aquí y, sobre todo, de cómo te gustaría sentirte de aquí a unos meses.

El primer paso es el más valiente

A veces, lo más difícil no es la terapia en sí, sino ese momento en el que decides que ya es hora de priorizarte. La primera sesión sirve para que tú también veas si te sientes a gusto conmigo. La «conexión» entre psicóloga y paciente es la herramienta más potente que tenemos.

Así que, si estás leyendo esto y sientes que necesitas un cambio, no esperes a tener el «discurso perfecto». Estar aquí, ya es el inicio del proceso de cambio.

Hablemos de ti.