Desconecta el modo automático

Seguramente te ha pasado: llegas a casa al final del día y no recuerdas bien el camino que has hecho, o te descubres cenando frente a una pantalla sin haber saboreado ni un solo bocado. Bienvenida/o al piloto automático.

En nuestra sociedad actual, y especialmente en entornos donde el ritmo no perdona, hemos aprendido a funcionar por inercia. Cumplimos con la agenda, respondemos correos y atendemos compromisos, pero lo hacemos desde una desconexión profunda con nosotros mismos.

¿Qué es el piloto automático?

No es más que un mecanismo de defensa. Ante el exceso de exigencia, estrés o malestar emocional, nuestra mente «desconecta» para poder seguir. El problema es que, cuando nos alejamos de nuestras emociones para no sentirlas porque sino “nos desbordamos” o  no vamos a poder rendir de la misma forma, también dejamos de escuchar nuestras necesidades básicas.

Pero hay algo que nunca desconecta: tu cuerpo.

La somatización

Cuando ignoramos el cansancio, la tristeza o la ansiedad de forma prolongada, el cuerpo toma el mando. Si la mente no da permiso para parar, el cuerpo nos para a la fuerza. Todo lo que silenciamos emocionalmente, el cuerpo lo expresa. Es lo que en psicología llamamos somatización.

No es algo «inventado» o «que esté solo en tu cabeza». Son respuestas físicas reales a conflictos emocionales no resueltos:

  • Esa tensión constante en las cervicales que ningún masaje termina de quitar.
  • Molestias digestivas que aparecen en épocas de más presión o en momentos de vacaciones.
  • Cefaleas tensionales al terminar la jornada.
  • Un cansancio crónico que no se cura durmiendo más horas.

Es tu cuerpo hablando un idioma que hemos olvidado: el de las sensaciones. Nos está diciendo: «Para, algo no va bien».

Del «hacer» al «sentir»

Vivir desconectados nos hace sentir extraños en nuestra propia piel. Para volver a nosotros, no necesitamos grandes retiros, sino pequeños momentos de consciencia:

  1. Escucha la señal: No veas el dolor o el síntoma solo como una molestia que hay que eliminar con un fármaco. Pregúntale: ¿Qué me estás intentando decir hoy?
  2. Habita el presente: Practicar la atención plena en las tareas cotidianas ayuda a desactivar ese piloto automático. Siente el agua en la ducha, el suelo bajo tus pies al caminar, tu respiración mientras esperas el metro.
  3. Busca un espacio de seguridad: A veces, la desconexión es tan grande que necesitamos ayuda para volver a nuestro lugar seguro. La terapia es ese lugar donde bajamos las revoluciones y empezamos a traducir lo que el cuerpo lleva tiempo intentando expresar.

Si te cuesta desconectar el piloto automático y crees que necesitas herramientas para recuperar el equilibrio, puedo ayudarte. Atiendo de forma presencial en Bilbao y también mediante terapia online.